Como sucede con tantas prácticas culturales que se transmiten de generación en generación,
en este caso desconocemos el origen.
A veces me pregunto quién o quiénes habrán sido las primeras personas que inventaron esta
factura y le pusieron el nombre que hasta hoy lleva en nuestra zona. A ella y ellos, como a
cada autor/a de tantísimas creaciones que pasaron a enriquecer nuestra memoria colectiva, mi
homenaje al compartir esta receta.
Pero mi homenaje mayor a cada una de las mujeres de mi tierra que alimentaron con su
trabajo esa usina productora de conocimiento que es la cocina, cuyos saberes hoy nos
constituyen y, al compartirlos, nos nutren y nos ayudan también, así como al recrear esas
recetas, a reinventarnos.
Ingredientes. 50 g de levadura, 50 g de manteca, 1 pocillo de azúcar, 1 k de harina común, 3
huevos, 1 pocillo de agua y 1 pocillo de leche apenas tibia.
Procedimiento. Colocar la levadura desgranándola en la leche tibia. Dejar reposar 10 m.
Unir los huevos, la manteca y el agua (puede agregarse a esta mezcla una cucharadita de
ralladura de limón). Unir la levadura con la leche.
Mezclar harina y azúcar. Hacer un hueco en el medio y allí ir tirando y mezclando con un
poco de harina y azúcar. Dejar reposar esta mezcla otros 10 minutos. Luego integrar todo de
manera que quede una masa homogénea. Sin amasar. Dejar reposar 20 minutos.
Tomar fragmentos de masa, con las manos formar rollitos (del tamaño aproximado de un
fibrón en su diámetro). A cada uno hacerle las marcas de manera que queden como patitas de
chancho. Dejar descansar 20 minutos y freír en lo posible en grasa, no en aceite.
Morzán, Alejandra - Avellaneda